Mostrando entradas con la etiqueta Flores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Flores. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de marzo de 2008

La mujer en el tango


Introito

El tema de la mujer en el tango tiene muchas piedras en sus cimientos: el machismo en la cultura occidental, los prejuicios, valores e ideologías imperantes, y finalmente –pero no menos importante- el lugar que fue ocupando la mujer en cada época. Diremos a los fines de nuestro análisis que la mujer, como el hombre, puede asumir dos posiciones: activa y pasiva. En posición pasiva será sujeto oyente o destinatario de las canciones, y objeto de la lírica tanguera, es decir personaje en las letras.[1] Por otra parte en posición activa puede ser creadora, cantante, instrumentista, autora y/o compositora.

La mujer en posición pasiva

Parece que hay una cierta tendencia en las letras de tango –sobre todo las de alrededor de los años 20- a retratar los conflictos sentimentales desde la perspectiva de los hombres: el abandono, los celos, el engaño. Digamos lo que se ya sabe: en muchos sentidos el tango es machista. Así vemos al porteñito que desprecia a la mujer (total hay muchas), la usa para satisfacer sus necesidades, luego busca otra, y ¡chau!. No todos los tangos son así (ni los porteños por supuesto), pero hay una tónica en ellos que sí lo es. No olvidemos que el arrabal era así de crudo, incluso podríamos decir que es así. Pero lo llamativo es que esas letras se limitan a retratar la situación, reproduciendo el esquema en lugar de revisarlo.

Y una noche hecha de luna se entristeció el arrabal...
sintética noche triste de crónica policial.
Porque la horrible amenaza se cumplió cobarde y cruel:
la moza lleva una marca por seguidora y por fiel.

Por seguidora y por fiel (Tango, 1930)
Música: Ricardo Luis Brignolo
Letra: Celedonio Flores

Claro que hay otros tangos que están dirigidos a las mujeres: en dichas letras las alaban, las cuidan, las miman... Pero attenti: siempre ubicándolas en los lugares que les “están reservados”: mujer amante, madre, ama de casa, prostituta, milonguita. En no pocas letras el ideal de ascenso social de la mujer se resume en conseguir un marido con vento.

Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.

Margot (Tango, 1921)
Música: José Ricardo / Carlos Gardel
Letra: Celedonio Flores

Después de Anibal Troilo, comienza el auge del tango – bolero romántico, destinado a las mujeres. ¿Y cual es el espíritu del bolero?: la seducción. Por eso los tangos empiezan a dorarle la píldora a la mina desde afuera.

¿Qué tendrás en tu mirar
que cuando a mí tus ojos levantás
siento arder en mi interior
una voraz llama de amor?
Tus manos desatan... caricias que me atan
a tus encantos de mujer.
Sé que nunca más
podré arrancar del pecho este querer.

Pasional (Tango, 1951)
Música: Jorge Caldara
Letra: Mario Soto

La mujer en posición activa

Hubo intérpretes mujeres, claro que las hubo. Cito algunas según mi memoria me lo permite: Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Sofía Bozán, Tania, Ada Falcón, Libertad Lamarque y Nelly Omar. Estas cancionistas poseían diferentes registros vocales, voces graves o agudas, y surgieron de diversos orígenes: del teatral, del mundo folclórico, o del canto coral. Muchas de ellas fueron cantantes de segunda línea, no tanto por su calidad artística como por cuestiones de género que frenaron su impulso e inserción en la escucha de la gente. Mercedes Simone [2] constituye una excepción: toma elementos del tango sin imitar a los vocalistas masculinos, con un estilo propio que siempre está en la piel del personaje que canta. Actualmente las intérpretes más reconocidas del tango son mujeres, como Adriana Varela o Susana Rinaldi.

La historia muestra que los hombres pudieron aceptar que una mujer cantara tangos, pero ¿aceptarían que los componga o que los ejecute? Hubo varias orquestas de señoritas, aunque la historia parece haberles dado la espalda. Rescato a Paquita Bernardo, brava bandoneonista de cuando el tango era reo aún, que tocó hasta su prematura desaparición a los 25 años. En cuanto a las letristas fueron la excepción las que trascendieron y eso no fue sino tardíamente: Eladia Blázquez, María Elena Walsh después de los años 60.

Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz,
¡yo sé que tengo el corazón mirando al sur!

El corazón al sur (Tango, 1975)
Música y Letra: Eladia Blázquez

Otras tantas en el siglo firmaron con nombres masculinos para “trampear” a la sociedad que las llevaba a esconderse de su vocación, como Maria Luisa Carnelli que firmaba como Luis Mario o Mario Castro. Por último mentaré nuevamente a Mercedes Simone quien fue la autora de “Cantando”, “Gracias a Dios”, “Oiga, agente”, “Inocencia”, “Incertidumbre” y “Tu llegada”.

Pero la cuestión acerca de “Las mujeres y el tango” recién comienza. Para ampliar el tema les recomiendo unos vínculos que mi nieto logró “pescar” en esa red que es Internet y que aún hoy me asusta un poco porque parece no tener límites para el saber.

Para ampliar en el tema:

v EL LUGAR DE LA MUJER EN EL TANGO” por Lidia Ferrari. Texto presentado en la III Cumbre Mundial del Tango, Montevideo, Uruguay, en Noviembre de 1996, como invitada oficial de la misma, en el panel "La mujer en las letras del tango".

v LAS MUJERES EN EL TANGO” por Mirta Vázquez. Artículo publicado originalmente en la revista Club de Tango, Nº 37, Buenos Aires, Julio-Agosto de 1999.

v LA MUJER EN EL TANGO” por María Angélica Cabrera. Este artículo fue utilizado para la charla/debate "La mujer y el tango" de la Peña Che Bandoneón del 26/07/2005.



[1] Para algunos estudiosos del tango la mujer también es pasiva en la danza, donde se deja llevar por el hombre, aunque es un tema polémico que evitaremos profundizar.

[2] Su foto ilustra y acompaña esta entrada.

sábado, 8 de marzo de 2008

El lunfardo y el arrabal

Nadie supo que iba a nacer, se hizo solo, a los golpes. Conoció la calle desde niño y fue creciendo entre guapos (1), taitas (2) y malevos (3) en la gayola (4) y fuera de ella también. Recorrió cabarutes (5) y milongas (6), y en ellas le dio largo al chamuyo (7). Hoy en día es, quizás, un “pibe” (8) de más de cien años. Estamos hablando, claro está, del lunfardo.

Idiomas y barrios, barrios y pueblos. Al compás de las oleadas migratorias de fines del Siglo XIX y comienzos del XX, el lunfardo fue contemporáneo a la formación del tango como estilo musical. En sus comienzos, sirvió como dialecto marginal para tratar a un igual o un amigo sin que alguien de afuera entienda demasiado, o al menos evitando una comprensión completa. Así separaba al amigo del "otro", el que no tenía que entender. De esto da cuenta el Dr. Horacio San Martín, que en su libro Del debute chamuyar canero (A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1967) dice:

Lunfardo, o su apócope ‘lunfa’ era el término con que a fines del siglo pasado, se apodaba al delincuente novato. Luego se extendió, por añadidura al delincuente en general, y por fin a la jerga especial que utilizaban en sus conversaciones. De allí al arrabal porteño, al tango, al teatro, y luego por un raro fenómeno, alcanzó paulatinamente a todas las clases sociales

Hacia 1880 la ciudad de Buenos Aires era chica tanto en tamaño como en población, pero iba en tránsito de cambiar su estructura rural por una fisonomía urbana y suburbana. Suburbio proviene del latín “por debajo de la urbe”, es decir, bajo la ciudad. El llamado "arrabal" era un lugar periférico en el que se instalaban los campesinos recién llegados y tuttiquanti (9): gente del interior del país, italianos, españoles y otros viajeros en busca de mejores oportunidades. Como forma de organización social, daba lugar a la tensión y dinámica de la lucha de clases: el patrón en un barrio y el obrero en otro. Esa convivencia de diferentes personas, dialectos y culturas fue derivando en una mezcla de palabras deformadas o reelaboradas a través de las diferentes tonadas, como el inglés, el francés o el árabe.

A medida que el lunfardo se fue constituyendo, el habla popular incorporó esas nuevas expresiones y ese “idioma” a través del cual la gente se sentía representada, aportándole una nueva identidad.

Pronto volveremos la vista hacia el “hoy en día” del lunfardo. Ahora para ir entrando en calor, los dejo con ese hermoso tanguito que es “Corrientes y Esmeralda”, en la voz de Francisco Fiorentino. Pueden consultar aquí un vocabulario lunfardo online.

Notas

(1) guapo: valiente, arriesgado
(2) taita: matón, prepotente
(3) malevo: provocador, pendenciero
(4) gayola: prisión, carcel
(5) cabarute: cabaret de ínfima categoría
(6) milonga: fiesta bailable modesta o de poca monta
(7) chamuyo: conversación con intenciones amorosas
(8) pibe: muchacho
(9) tuttiquanti: (expresión) y todos los demás


Corrientes y Esmeralda

Tango

(1933)

Música: Francisco Pracánico
Letra: Celedonio Flores

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grappa y locas de pris.

El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.

De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.

En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró...

Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.