viernes, 20 de junio de 2008

El tango… es el tango

De entre los mensajes que amenamente los lectores de este blog me hacen llegar, el último concitó mi atención de manera particular. El mismo dice:

Maestro, encontré este espacio casi de casualidad, y terminé recorriéndolo de principio a fin. Tengo 18 años y me gusta el tango. Fue justamente mi abuelo quien me introdujo a este universo musical tan porteño que es el tango. Espero que siga escribiendo mucho más. Un saludo

Luego de su lectura me quedó dando vueltas una pregunta: los muchachos de ahora ¿saben qué es el tango? Sospechando una respuesta poco optimista, continué: ¿cómo invitar, impulsar a los jóvenes a atender y disfrutar este fenómeno cultural, artístico y social? Claro, hoy muchos piensan que “el tango es cosa de viejos”. Hasta los mismos mayores. Pero… ¿acaso nosotros no fuimos jóvenes también? ¿Cómo nos iniciamos en el descubrimiento y recorrido de este universo musical? Aquí van, entonces, estas líneas a los muchachos de ayer y de hoy, para que vean que el tango…es el tango.

I. Si el pibe se salva…

Los pibes no suelen tener interés en seguir el camino de sus mayores. Pero attenti purrete, que mirando hacia atrás también se puede conocer y aprender. Después de todo, quizás no seamos tan distintos vos y yo.

A nosotros también nos deslumbraban las novedades musicales, y rastreábamos y adquiríamos discos de moda. Pero es cierto que en los jóvenes de hoy hay otras expectativas con respecto a la diversión, que en mis tiempos era ir a bailar a los clubes de barrio. Solíamos danzar al compás de cantores o conjuntos musicales de medio pelo, y en otras ocasiones contábamos con verdaderas orquestas de lujo. En esos bailes no había patovicas moliéndote a palos en la puerta, o diciéndote “vos no pasás”. Violencia había, ¡y que la había!, pero lejos de esas fiestas donde íbamos a divertirnos, conocer mujeres y hacer amigos entrañables.

Me tocó ser joven en una época en que el tango ya estaba aceptado socialmente. Teníamos vecinos cantores, o bandoneonistas, no necesariamente ligados a su origen prostibulario. Aunque oportunamente transitaremos por los caminos que empalman el tango y la radio en la sociedad argentina, hay que puntualizar que las audiciones radiofónicas eran centro de atención familiar, pero los receptores eran aparatos caros que no todas las familias podían costear. Recuerdo que mi viejo compró nuestra primera radio en 1929, y a su alrededor se juntaba toda la familia a escuchar las orquestas en vivo. Libertad Lamarque y las hermanas Bozán eran figuras de renombre en el dial.

En síntesis: a los jóvenes quiero decirles, con respecto al tango, que empiecen por donde más les guste: si bailan, bailen; si solo escuchan música, pues háganlo. Lo importante es ese primer contacto con él. Luego una cosa lleva a la otra.

II. Tiempos viejos

En mi época engranábamos con el tango por querer imitar a los pibes mayores. Y así aprendíamos y nos entusiasmábamos, y no quedaba nada sin preguntar: “¿por qué fulano canta mejor que mengano? … ¿en qué año comenzó a tocar zutano? …¿qué tal la última letra de perengano?.” Con mis amigos nos comprábamos discos doble cara, con una pista de cada lado. Mi memoria me lleva a dedicarles unas líneas a mis primeras dos grabaciones gardelianas:

· Lado A: Perdonada, Lado B: Tiempos viejos, y el otro:

· Lado A: Viejo amor y Lado B: Yo te bendigo.

Me los regaló Kicho, un vecino del inquilinato. No era mal tipo, un poco esquenún, quizás. Recuerdo que 1938 decidió renovar su colección de discos con orquestas modernas y me los regaló.

Francisco, mi padre, solía decir que el tango era rastrero, de bajo fondo, que no decía nada nuevo. El era un español que había venido a la Argentina buscando el porvenir que su país no le podía ofrecer. Desde aquí escribo unas líneas dedicadas a la memoria de él y su amigo Naddeo, que supo integrarlo a un oficio y lo acompañó en sus primeros pasos en lo que sería su nuevo “hogar”: la Argentina. También le aportó una cosmovisión social que le permitió interpretar críticamente a su tiempo: el pensamiento anarquista. Desde esta perspectiva es que pudo mirar al tango con otros ojos.

III. El tango… es el tango

Resumiendo, pibe, yo te diría que prestes atención al hecho de que el tango fotografía una clase, una época, no tanto un lugar. ¿Qué importa de qué lado del Río de la Plata se ubique? Prestá atención a lo que tus padres te cuenten del tango, o tal vez tu abuelo. No “compres” ese tango de salón para consumo for export. Si aguzás tu oído, podrás leer entre líneas cosas de importancia que tus amigos ni sueñan conocer repitiendo letras en inglés que no entienden.

Pero eso sí: a vos te toca poner el gusto particular. Así irás creando un ambiente de apreciación estética más allá de lo puramente musical, en el camino de entender ciertas problemáticas humanas que hoy en día siguen vigentes. Es que tanto ayer como hoy la música debería contar las cosas que le pasan al hombre, es decir, aquellas cosas que nos pasan. La curiosidad es propia del ser humano, y como joven tenés la oportunidad de aprovecharla, y formarte así una cabal idea de ese universo que es el Tango.

Alguien pregunta cada tanto: ¿es que acaso el tango murió?” Y yo respondo:Las cosas que tienen valor nunca mueren. Se esconden, quedan agazapadas, y cuando uno menos lo espera, saltan de nuevo al ruedo.Por eso, y para acercarte algo a esa musiquita, te dejo con Alberto Castillo interpretando “El tango… es el tango”.

El tango… es el tango
Tango
(1952)
Música: José Raúl Iglesias
Letra: Juan Bautista A. Gatti

Peinando plata en el jopo
Hablás del tango malevo,
Como diciendo qu´el "nuevo"
Pa´ vos, no vale un piropo...
Y yo, porteño de ahora
De acuerdo a mis sentimientos,
Voy a cantar como siento
El tango en mi corazón...

El tango es el tango... No hay vuelta que darle
Con cuello o pañuelo, lo mismo es gotán,
Que el traje no dice la estirpe del rango
Ni el gesto guarango, pinta el arrabal.
El tango es el tango... por más que le pongan
Ribetes compadres o cintas de amor,
El tango es el tango, si tiene milonga
No importa que sea, de ayer o de hoy...

Pa´ qué decís que otra cosa
Fue aquel de mil novecientos,
Si el tango en todos los tiempos
Es tango porque solloza...
Con el florido lenguaje
O el lunfardo "catecismo",
Siempre en el alma es el mismo
Del criollo bandoneón...

lunes, 2 de junio de 2008

“Mensaje”: entre tango y filosofía


“La ética no es una abstracción que sobrevuela y se evapora como una nube. La ética es algo concreto, un recurso en la vida, algo que se palpa, que se construye, que se experimenta en nuestros vínculos de cada día”
(Sergio Sinay: “Elogio de la responsabilidad”, Ed. Del Nuevo Extremo, Bs. As., 2005).

Hablar con propiedad de Enrique Santos Discépolo precisaría de más espacio –y tiempo- del que hoy puedo disponer. Sin embargo el tema de los valores humanos es una constante en su poética, y esta tarde me interesa conversar con Uds. sobre lo que expresa el estribillo de su tango Mensaje:

Bueno y nada más,
que siendo bueno,
no hay odio, ni injusticia, ni veneno
que haga mal...

Hay entre poesía y filosofía una relación de muchos siglos, como modo de acceso a la Verdad. Así estas estrofas de “Mensaje” se descubren como verdadera filosofía, destilada en un tango y al ritmo del 2x4. Esos cuatro versos son para mí filosofía pura, no académica, no artificiosa. Quisiera entender a la filosofía como la revelación de ciertas cosas que le suceden al hombre, y que solo algunos pueden verlas, distinguirlas, y echar luz sobre ellas. Descubrirlas, reconocerlas, ponerlas a la vista es asunto humano relevante, y más si el tango es el vehículo de tal reflexión. Imagínense leyendo un artículo del periódico que dice “tres chicos se mueren de hambre cada minuto”. No puede compararse con el impacto de oír: “Sus pibes no lloran por llorar, / ni piden masitas, / ni chiches, ni dulces... ¡Señor!... / Sus pibes se mueren de frío / y lloran, hambrientos de pan...” (Pan, Tango, 1932, Música: Eduardo Pereyra, Letra: Celedonio Flores).


En Cambalache, su canción más difundida internacionalmente, Discepolín nos habla en tono escéptico sobre la naturaleza humana. Pero Cátulo Castillo, autor de la letra del póstumo tango “Mensaje”, escribe unos versos inspirados en el reciente fallecimiento del amigo, y prefiere ir -derecho viejo- a hablar sobre la bondad, así, dicho en minúsculas y sin falsas esperanzas. Esta bondad implicaría actuar en cierto sentido deseable, o para decirlo de otra manera, sería no hacer mal, sin intervención ni control. “Bueno y nada más que siendo bueno...” A mis 83 años sigo creyendo que la bondad ES en el hombre, que no existe fuera de él. Si éste recurre a mentir, a arrebatar, a robar es por necesidad o ignorancia. Y me animo a pensar que Discépolo compartiría este principio, ya que todas sus reflexiones apuntan a la dimensión de la ética.

Hubo una corriente literaria –y filosófica- que supuso al hombre bueno, y a la civilización creadora, formadora de su maldad. No me parece un pensamiento desacertado, solo que ahora quizás debiéramos hablar del Sistema, antes que de “civilización”, palabra que nos queda demasiado grande a la luz de los retrocesos que implican las guerras y el hambre de ayer y hoy. Si la ética parte de considerar al prójimo como distinto a mí, y por eso mismo semejante en la diversidad, veo que lo que escribió Castillo va más allá que lo que él mismo pudo imaginar a la hora de garabatear esos versos de “Bueno…”. Con ese mensaje y el valor de la verdad, corporizado en no mentir, es la base de toda ética que se precie de tal.

Mensaje
Tango
(1952)
Música: Cátulo Castillo
Letra: Enrique Santos Discépolo

Hoy, que no estoy,
como ves, otra vez
con un tango que no puedo gritar...
Yo, que no tengo tu voz...
Yo, que no puedo ya hablar...

Mensaje
con que mi vieja ternura
de criatura
te está prestando coraje...

Yo, que a lo largo del viaje
sufrí tus ultrajes
en mi soledad...

Nunca quieras mal,
total
la vida ¡qué importa!
Si es tan finita y tan corta
que al fin,
el piolín se corta...

No te aflija el esquinazo
del dolor,
y si el amor te hace caso,
no le niegues tu pedazo
de candor,
que es lindo creerle al amor...

Bueno y nada más,
que siendo bueno,
no hay odio, ni injusticia, ni veneno
que haga mal...

Y hoy, que no estoy
me da pena no estar
a tu lado, cinchando con vos...

Vos, que me hiciste llorar...
vos, que eras todo rencor...

Mensaje...
Mensaje con que te digo
que soy tu amigo
y tiro del carro contigo...

Yo, tan chiquito y desnudo
lo mismo te ayudo
cerquita de Dios.

martes, 13 de mayo de 2008

Por qué me gusta el tango


Una vez me preguntaron ¿por qué a alguien le gusta el tango? Supongo estas posibilidades básicas, sin descartar otras: por la música, por la letra, por el baile, por querer tener una persona cerca de uno (sobre todo cuando es del otro sexo, aunque hoy por hoy, nunca se sabe). De la letra es más fácil hablar, porque se parte de algo escrito, así que suele ser más sencillo acceder al tango por esa vía. ¡Qué sería del hombre si no supiera hablar... ni escribir! Sin embargo, de estas razones, hoy les propongo charlar un poco sobre la música.

Dijimos en otra oportunidad que el tango representa un sector de la población que -identificación mediante- a uno le resulta interesante, aunque bajo el punto de vista de cierta "cultura" puede ser más o menos apreciado. Lo cierto es que hay escalas de virtuosismo en sus autores e intérpretes que van desde la baja estofa, a lo sublime. Hay músicos y directores de orquesta que ciertamente dieron en el clavo en su lectura del gusto de la gente, pero a la vez eran ellos quienes creaban ese mismo gusto.

Cuando yo empecé a escuchar música, allá por los años 30, en el ambiente de mi casa se escuchaba tango, pero también en las calles, y en los cafés de moda. De todos modos cuando uno comienza a apreciar la música, es muy posible que la vaya anudando a vivencias personales. Por mencionar un ejemplo, Derecho Viejo me trae muchas remembranzas. Bueno, expliquemos antes que "Derecho viejo" significa hacer una cosa sin dar vueltas.

No estoy seguro que se pueda hablar de una evolución del gusto musical, al menos en mi caso. Comencé escuchando Gardel, y eso hizo probablemente que luego fuera tradicionalista en mis apreciaciones, y no aceptara aquella clase de orquestas que decían traer "otros aires". No sé, si hubiera nacido 10 años más tarde, quizás hasta me hubiera gustado Astor Piazzolla (ironía con el perdón de mi nieto). Luego cuando me arrimé más al "calor" del tango, comencé a expandir mis intereses: Pancho Canaro, Carlos Di Sarli, Osvaldo Fresedo, Julio De Caro, Osvaldo Pugliese, hasta llegar al más completo músico de la etapa intermedia del tango: Anibal Troilo "Pichuco".

Termino con este pensamiento: el tango no solo es letra, también hay que juzgarlo cómo música. El problema es que yo no sé música, ni conozco los elementos técnicos que intervienen en ella. Sólo sé que me gusta. Y es que suele ser así: el arte gusta o no gusta.

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Nocturno a mi barrio
Tango
(1968)
Música: Aníbal Carmelo Troilo
Letra: Aníbal Carmelo Troilo

De una versión grabada por Pichuco (quizás la única en que se escucha así su voz) el 30.5.68

Mi barrio era así, así, así...
Es decir ¿¡qué sé yo si era así!?
¡Pero yo me lo acuerdo así!,
con Giacumin, el carbuña de la esquina,
que tenía las hornallas llenas de hollín,
y que jugó siempre de "jas" izquierdo al lado mío,
siempre, …siempre,
tal vez pa'estar más cerca de mi corazón!

Alguien dijo una vez
que yo me fuí de mi barrio,
¿Cuando? …¿¡Pero cuando!?
¡Si siempre estoy llegando!
y si una vez me olvidé,
las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja
titilando como si fueran manos amigas,
me dijeron: gordo, gordo, quedáte aquí...
quedáte aquí...

Get your own Moonk!

lunes, 17 de marzo de 2008

La mujer en el tango


Introito

El tema de la mujer en el tango tiene muchas piedras en sus cimientos: el machismo en la cultura occidental, los prejuicios, valores e ideologías imperantes, y finalmente –pero no menos importante- el lugar que fue ocupando la mujer en cada época. Diremos a los fines de nuestro análisis que la mujer, como el hombre, puede asumir dos posiciones: activa y pasiva. En posición pasiva será sujeto oyente o destinatario de las canciones, y objeto de la lírica tanguera, es decir personaje en las letras.[1] Por otra parte en posición activa puede ser creadora, cantante, instrumentista, autora y/o compositora.

La mujer en posición pasiva

Parece que hay una cierta tendencia en las letras de tango –sobre todo las de alrededor de los años 20- a retratar los conflictos sentimentales desde la perspectiva de los hombres: el abandono, los celos, el engaño. Digamos lo que se ya sabe: en muchos sentidos el tango es machista. Así vemos al porteñito que desprecia a la mujer (total hay muchas), la usa para satisfacer sus necesidades, luego busca otra, y ¡chau!. No todos los tangos son así (ni los porteños por supuesto), pero hay una tónica en ellos que sí lo es. No olvidemos que el arrabal era así de crudo, incluso podríamos decir que es así. Pero lo llamativo es que esas letras se limitan a retratar la situación, reproduciendo el esquema en lugar de revisarlo.

Y una noche hecha de luna se entristeció el arrabal...
sintética noche triste de crónica policial.
Porque la horrible amenaza se cumplió cobarde y cruel:
la moza lleva una marca por seguidora y por fiel.

Por seguidora y por fiel (Tango, 1930)
Música: Ricardo Luis Brignolo
Letra: Celedonio Flores

Claro que hay otros tangos que están dirigidos a las mujeres: en dichas letras las alaban, las cuidan, las miman... Pero attenti: siempre ubicándolas en los lugares que les “están reservados”: mujer amante, madre, ama de casa, prostituta, milonguita. En no pocas letras el ideal de ascenso social de la mujer se resume en conseguir un marido con vento.

Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.

Margot (Tango, 1921)
Música: José Ricardo / Carlos Gardel
Letra: Celedonio Flores

Después de Anibal Troilo, comienza el auge del tango – bolero romántico, destinado a las mujeres. ¿Y cual es el espíritu del bolero?: la seducción. Por eso los tangos empiezan a dorarle la píldora a la mina desde afuera.

¿Qué tendrás en tu mirar
que cuando a mí tus ojos levantás
siento arder en mi interior
una voraz llama de amor?
Tus manos desatan... caricias que me atan
a tus encantos de mujer.
Sé que nunca más
podré arrancar del pecho este querer.

Pasional (Tango, 1951)
Música: Jorge Caldara
Letra: Mario Soto

La mujer en posición activa

Hubo intérpretes mujeres, claro que las hubo. Cito algunas según mi memoria me lo permite: Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Sofía Bozán, Tania, Ada Falcón, Libertad Lamarque y Nelly Omar. Estas cancionistas poseían diferentes registros vocales, voces graves o agudas, y surgieron de diversos orígenes: del teatral, del mundo folclórico, o del canto coral. Muchas de ellas fueron cantantes de segunda línea, no tanto por su calidad artística como por cuestiones de género que frenaron su impulso e inserción en la escucha de la gente. Mercedes Simone [2] constituye una excepción: toma elementos del tango sin imitar a los vocalistas masculinos, con un estilo propio que siempre está en la piel del personaje que canta. Actualmente las intérpretes más reconocidas del tango son mujeres, como Adriana Varela o Susana Rinaldi.

La historia muestra que los hombres pudieron aceptar que una mujer cantara tangos, pero ¿aceptarían que los componga o que los ejecute? Hubo varias orquestas de señoritas, aunque la historia parece haberles dado la espalda. Rescato a Paquita Bernardo, brava bandoneonista de cuando el tango era reo aún, que tocó hasta su prematura desaparición a los 25 años. En cuanto a las letristas fueron la excepción las que trascendieron y eso no fue sino tardíamente: Eladia Blázquez, María Elena Walsh después de los años 60.

Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz,
¡yo sé que tengo el corazón mirando al sur!

El corazón al sur (Tango, 1975)
Música y Letra: Eladia Blázquez

Otras tantas en el siglo firmaron con nombres masculinos para “trampear” a la sociedad que las llevaba a esconderse de su vocación, como Maria Luisa Carnelli que firmaba como Luis Mario o Mario Castro. Por último mentaré nuevamente a Mercedes Simone quien fue la autora de “Cantando”, “Gracias a Dios”, “Oiga, agente”, “Inocencia”, “Incertidumbre” y “Tu llegada”.

Pero la cuestión acerca de “Las mujeres y el tango” recién comienza. Para ampliar el tema les recomiendo unos vínculos que mi nieto logró “pescar” en esa red que es Internet y que aún hoy me asusta un poco porque parece no tener límites para el saber.

Para ampliar en el tema:

v EL LUGAR DE LA MUJER EN EL TANGO” por Lidia Ferrari. Texto presentado en la III Cumbre Mundial del Tango, Montevideo, Uruguay, en Noviembre de 1996, como invitada oficial de la misma, en el panel "La mujer en las letras del tango".

v LAS MUJERES EN EL TANGO” por Mirta Vázquez. Artículo publicado originalmente en la revista Club de Tango, Nº 37, Buenos Aires, Julio-Agosto de 1999.

v LA MUJER EN EL TANGO” por María Angélica Cabrera. Este artículo fue utilizado para la charla/debate "La mujer y el tango" de la Peña Che Bandoneón del 26/07/2005.



[1] Para algunos estudiosos del tango la mujer también es pasiva en la danza, donde se deja llevar por el hombre, aunque es un tema polémico que evitaremos profundizar.

[2] Su foto ilustra y acompaña esta entrada.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Queríamos tanto a Carlitos


No hay que decir mucho sobre él, tan solo lo necesario. Sabía cantar, y sabía interpretar el personaje que iba a cantar. Quizás por eso fue el mejor, y lo será. Pero Carlos Gardel puede ser algo más también. Antes de ser “El Zorzal Criollo”, Gardel saltó a la fama como “El Morocho del Abasto”, un barrio de Buenos Aires en el que funcionaba el mercado central de frutas y verduras. Por eso el es una época y una clase: los laburantes del 900. Pero su versatilidad artística lo llevó a grabar no solo tangos, sino también milongas y música folclórica como zambas, rancheras, tonadas y estilos. Grabó algunos Fox Trots en inglés, como así también algunas canciones tradicionales en francés e italiano.

Tuvo muchos imitadores pero nadie dio con la talla. Es que su trascendencia tiene que ver con lo que decía, en cómo lo decía, en sus ganas y justeza para decir. Tenemos la suerte de que haya sido prolífico en sus grabaciones, ya que tiene registros desde el año 12. Supo cantar folclore con José Razzano, hasta que éste en 1925 abandonó el canto por problemas de salud vocal. Su conjunto de guitarras estaba integrado por Barbieri, Riverol, Vivas y Pettorossi. Sus mejores canciones fueron armadas junto a Alfredo Le Pera, un poeta que conoció en sus filmaciones en Francia.

Gardel se llevó bien con la pantalla grande. Filmó once películas y diez cortometrajes en la Argentina, EEUU y Francia. La mejor quizás fue “El día que me quieras” (1935), a la que Gardel llamó “la película que quiero de todo corazón”. Para las mujeres fue bastante reservado, pero las pintó de cuerpo y alma en sus canciones. Al hablar sobre su vida amorosa, la enciclopedia on-line wikipedia cita el diario El Nacional de Bogotá, que entrevistó a Gardel -seis días antes de su trágica muerte- en su edición del 18 de junio de 1935:

–¿Cuál fue su primer amor?

–He amado muchas veces en mi vida y conservo de ello gratísimos recuerdos, como que en todos mis amores he sido feliz. En ellos he querido de diferente manera según el temperamento de la chica, las circunstancias y el ambiente. Sin embargo, cada vez que me enamoro creo ser ésta la única ocasión en que verdaderamente he querido.

–¿Cuál es el tipo de mujer que prefiere?

–Prefiero las latinas, indudablemente, por ser de mi misma raza y por lo tanto comprender más mi temperamento, pero todas las mujeres atractivas e inteligentes me agradan.

–¿Es Ud. partidario del divorcio?

–Debido a mi carrera no soy partidario del casamiento.

¿Gardel francés o uruguayo? Su nacionalidad es producto de disputas ajenas a la música, ya que el arte no entiende de chauvinismos. Hubo tanto barullo alrededor que quizás nunca se sepa la verdad, si es que existe tal cosa. Por otra parte no es conveniente “comprar” el personaje creado después de su muerte para sacar provecho económico.

Si algo es criticable en Gardel nadie lo dice. Esto es así porque lo que tiene para ofrecer es más valioso aun, como el amigo al que uno le perdona una falta en nombre de esa amistad. Y si se equivoca… bueh, es Gardel quien lo hace esta vez. Ser gardeliano es quererlo a Gardel, sinónimo de Tango.

Murió un 24 de junio de 1935, como todos sabemos, en Medellín (Colombia). Yo estaba a la par de mi tía Lita escuchando radio, y siento que dice en voz alta “murió Gardel”, con voz sorprendida, con una expresión dolida de incredulidad. A mis 12 años me enteré de su existencia, y del valor que tenía para la gente común. Descubrir personalmente su valor me llevó un poco más, pero aun escucho su voz y sigo encontrándolo.

Algunos vínculos sugeridos gracias al aporte del sitio Gardel Universal:

Ø http://www.tangolatinbar.com.au Todas las actividades del Tango en Australia a través del baile, de la mano de uno de sus principales promotores en aquellas latitudes: Pino.

Ø www.gardelbiografia.com.ar Sitio web del libro "Gardel: La Biografia", de Julián y Osvaldo Barsky, publicado en 2004.

Ø www.gardelweb.com El sitio de Jack Lupic, con variada información sobre el ídolo del Tango.

Ø www.geocities.com/gardelsiglo21 Gardel Universal. Aquí hallará abundante material fotográfico, información sobre su vida y obra, y fragmentos de canciones de su extensa discografía, entre otras cosas.

Ø www.muscia.com Tango y filete: expresión artística y popular de Buenos Aires, en el sitio de Jorge Muscia.

Ø www.planet-tango.com La presencia del Tango a nivel internacional, en una página creada por Alberto Paz.

Ø www.quienesgardel.com.ar Sitio del CEG (Centro de Estudios Gardelianos), integrado por investigadores, coleccionistas, estudiosos y otras figuras de relevancia, con muchos años en el mundo gardeliano.

Ø www.tangohistoria.com Sitio del Sr. Carlos Ríos, con vasta información sobre el tango y sus orígenes. Incluye discografías, biografías y partituras, entre muchos otros datos.

Ø www.todotango.com. "Todo Tango", sitio dedicado a promover la música del Río de la Plata, con una interesante sección sobre Carlitos.

sábado, 8 de marzo de 2008

El lunfardo y el arrabal

Nadie supo que iba a nacer, se hizo solo, a los golpes. Conoció la calle desde niño y fue creciendo entre guapos (1), taitas (2) y malevos (3) en la gayola (4) y fuera de ella también. Recorrió cabarutes (5) y milongas (6), y en ellas le dio largo al chamuyo (7). Hoy en día es, quizás, un “pibe” (8) de más de cien años. Estamos hablando, claro está, del lunfardo.

Idiomas y barrios, barrios y pueblos. Al compás de las oleadas migratorias de fines del Siglo XIX y comienzos del XX, el lunfardo fue contemporáneo a la formación del tango como estilo musical. En sus comienzos, sirvió como dialecto marginal para tratar a un igual o un amigo sin que alguien de afuera entienda demasiado, o al menos evitando una comprensión completa. Así separaba al amigo del "otro", el que no tenía que entender. De esto da cuenta el Dr. Horacio San Martín, que en su libro Del debute chamuyar canero (A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1967) dice:

Lunfardo, o su apócope ‘lunfa’ era el término con que a fines del siglo pasado, se apodaba al delincuente novato. Luego se extendió, por añadidura al delincuente en general, y por fin a la jerga especial que utilizaban en sus conversaciones. De allí al arrabal porteño, al tango, al teatro, y luego por un raro fenómeno, alcanzó paulatinamente a todas las clases sociales

Hacia 1880 la ciudad de Buenos Aires era chica tanto en tamaño como en población, pero iba en tránsito de cambiar su estructura rural por una fisonomía urbana y suburbana. Suburbio proviene del latín “por debajo de la urbe”, es decir, bajo la ciudad. El llamado "arrabal" era un lugar periférico en el que se instalaban los campesinos recién llegados y tuttiquanti (9): gente del interior del país, italianos, españoles y otros viajeros en busca de mejores oportunidades. Como forma de organización social, daba lugar a la tensión y dinámica de la lucha de clases: el patrón en un barrio y el obrero en otro. Esa convivencia de diferentes personas, dialectos y culturas fue derivando en una mezcla de palabras deformadas o reelaboradas a través de las diferentes tonadas, como el inglés, el francés o el árabe.

A medida que el lunfardo se fue constituyendo, el habla popular incorporó esas nuevas expresiones y ese “idioma” a través del cual la gente se sentía representada, aportándole una nueva identidad.

Pronto volveremos la vista hacia el “hoy en día” del lunfardo. Ahora para ir entrando en calor, los dejo con ese hermoso tanguito que es “Corrientes y Esmeralda”, en la voz de Francisco Fiorentino. Pueden consultar aquí un vocabulario lunfardo online.

Notas

(1) guapo: valiente, arriesgado
(2) taita: matón, prepotente
(3) malevo: provocador, pendenciero
(4) gayola: prisión, carcel
(5) cabarute: cabaret de ínfima categoría
(6) milonga: fiesta bailable modesta o de poca monta
(7) chamuyo: conversación con intenciones amorosas
(8) pibe: muchacho
(9) tuttiquanti: (expresión) y todos los demás


Corrientes y Esmeralda

Tango

(1933)

Música: Francisco Pracánico
Letra: Celedonio Flores

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grappa y locas de pris.

El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.

De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.

En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró...

Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.

jueves, 6 de marzo de 2008

Nacimiento del tango canción

El tango es como una fotografía: primero fue un tosco daguerrotipo, luego "escuchamos" imágenes en blanco y negro, el lengue, el taquito militar. Lentamente fuimos pasando al color, y con ello mucho de la mística original se perdió. Hoy no hay más faroles, las rubias no son Mireya, y los tranvías se extinguieron.

Pero si revisamos letras de cualquier época, vemos que el tango describe diferentes caracteres de las personas, haciéndolas reconocibles para todos y convirtiéndolas en "personajes": el compadrito, la mina, el novio, la madre, el inmigrante, etc. Así les echa luz, como el spot que se enciende sobre un actor en escena. El primer poeta que descubrió esos personajes y los puso en palabras, creó al tango canción.

El lenguaje de la calle fue absorbido por los grandes poetas del tango: Discepolín, Cadícamo y otros letristas, con su sensibilidad hallaron un costado del esquivo "ser rioplatense". No está de más aclarar que los compositores no solo provinieron de las dos orillas del Rio de la Plata. Homero Manzi, por caso, nació en Añatuya, Santiago del Estero. El lunfardo ocupará nuestro próximo comentario.